Descripción
Grandes Vecinos es un programa desarrollado por Adinkide para prevenir la soledad no deseada de las personas mayores de hoy y del mañana: une a personas mayores con personas de diferentes edades del vecindario para hacer amistades, darse apoyo mutuo y disfrutar juntas de actividades en el barrio.
Objetivos
- Un estilo de vida más saludable para todo el mundo al prevenir la soledad en las personas mayores de hoy y en quienes lo serán mañana.
- Regenerar el tejido comunitario del barrio fomentando la participación de las personas mayores y la autogestión vecinal.
- Crear vínculos afectivos, oportunidades de encuentro y relaciones basadas en la cercanía y la confianza.
- Ampliar la red social de las personas mayores haciendo que se sientan parte de una comunidad y participando activamente en ella.

Aprendizajes
Factores clave detectados
- Diversidad de soledades. Grandes Vecinos es el programa de prevención de la soledad de Adinkide y, por tanto, es un catalizador de situaciones muy diferentes entre sí: desde personas que empiezan a sentirse solas y buscan frenar ese sentimiento haciendo nuevas amistades y disfrutando de nuestras actividades, a quienes ya de por sí tienen una vida social muy activa y quieren aumentar su abanico de oportunidades de ocio y socialización. Las causas también son muy diversas: jubilación, búsqueda de un proyecto de vida para un envejecimiento saludable, pérdida de la pareja, síndrome del nido vacío, empezar a vivir en un nuevo barrio o municipio, etc. Además, esta diversidad de soledades también puede darse entre los diferentes roles del programa, pues no solo las personas mayores pueden sentir esa incipiente soledad, sino que a veces detectamos esta necesidad de socializar entre quienes participan como vecinos.
- El valor de lo intergeneracional. Frente a la actual visión edadista de la vida, que conduce al rechazo social de la vejez y a la soledad de mucha gente mayor, Grandes Vecinos permite a sus participantes beneficiarse de las relaciones intergeneracionales: regenerar las redes sociales; aprender otras formas de ver la vida; conocer la realidad que viven personas de diferentes edades y empatizar con ellas; prepararnos para nuestra propia vejez a través de la vivencia de personas que ya son mayores, etc.
- Intereses comunes. Se está comprobando la importancia que tiene que las personas participantes compartan una afinidad e intereses comunes, más allá de otros factores importantes como la vecindad y lo intergeneracional. Así, se valora muy positivamente conocer a gente que viva cerca y tenga un afición común o interés en los mismos temas. Por ejemplo, el grupo de las ‘ganchilleras’ de Grandes Vecinos de Pasaia ha unido a mujeres muy diversas pero con intereses comunes como vecindad, feminismo, medioambiente o ganchillo.
- Sentimiento de pertenencia. Participar en Grandes Vecinos facilita a las personas, jóvenes y mayores, formar parte de un grupo y sentirse tan protagonista como el resto de integrantes. En un mundo individualista y que aísla especialmente a las personas mayores, esto está resultando de gran valor para que los participantes encuentren un grupo de personas en las que apoyarse cuando lo necesiten, sino también para encontrar una motivación en la vida.
- Reconexión con el entorno. El sentimiento de pertenencia también se desarrolla con el territorio en el que vivimos. Muchas personas mayores se van quedando solas y, debido a esa soledad, por falta de apoyos o motivación, o por problemas de salud o movilidad, dejan de salir a la calle y de disfrutar de su propio barrio. Esta desconexión del entorno más cercano produce más soledad y la insatisfacción con la vida. Sin embargo, gracias a Grandes Vecinos estamos viendo cómo esas personas mayores vuelven a reconectarse con su barrio o municipio, convirtiéndose además en referentes de sus vecinos al aportar una perspectiva histórica de la evolución del lugar y de sus gentes.
Dificultades encontradas
Como cualquier proyecto comunitario, tejer redes de apoyo vecinal requiere un trabajo constante y de largo recorrido, desde la puesta en marcha del proyecto hasta la consolidación de unos vínculos y dinámicas que además requieren de un permanente apoyo para no decaer: análisis de la realidad, prospección de recursos ya existentes en el territorio, sensibilización, creación y apoyo de nuevos vínculos afectivos entre personas participantes, dinamización de esas relaciones y de los propios grupos vecinales que se crean, organización de actividades internas y en colaboración con otros recursos, mantenimiento de las dinámicas, apoyo individual a los participantes, etc.
Superar el contexto de la sociedad actual, marcada por estilos de vida frenéticos e individualistas. Impulsar un proyecto que trata de recuperar las relaciones de toda la vida, los apoyos y cuidados vecinales, puede costar más en un mundo caracterizado por la escasa conciliación de la vida laboral y personal, el incremento de las distancias físicas y los tiempos para desplazarse, el rechazo social a la vejez, el auge de las relaciones online, las barreras de desconfianza a la hora de entablar relaciones personales de forma presencial: hoy la gente se relaciona a través de internet y las redes sociales con desconocidos que viven a miles de kilómetros y que no van a poder apoyarles desde la cercanía cuando lo necesiten.