Descripción
Es un proyecto propuesto por la asociación Adinkide y subvencionado por Adinberri, dirigido a personas mayores de 55 años que estén dispuestas a familiarizarse con el uso de las nuevas tecnologías, mejorando su autonomía a través de un programa de digitalización y encuentros intergeneracionales que fomenten el envejecimiento activo. El plan de trabajo tiene dos ámbitos diferenciados que convergen y se complementan entre sí: desarrollo de capacidades de personas mayores de 55 años en aspectos digitales y el fortalecimiento comunitario y celebración de encuentros intergeneracionales en el entorno próximo. Los primeros talleres son impartidos por profesionales de la Fundación Asmoz dándole continuidad posteriormente Adinkide y tienen como objetivo mejorar la calidad de vida, la autonomía e inclusión social de personas +55 poniendo a su disposición un programa de digitalización que fomente el envejecimiento activo y espacios de encuentro intergeneracional en el entorno próximo.
Objetivos específicos
- Facilitar acercamiento a las nuevas tecnologías a través de programa de talleres de digitalización.
- Reducir la brecha digital de las personas participantes.
- Ofrecer espacios de encuentro intergeneracional en paralelo a la realización de los talleres.
- Generar y difundir conocimiento para posible replicabilidad y mayor impacto en la sociedad de Gipuzkoa.
Aprendizajes
Factores clave detectados
Gipuzkoa es uno de los territorios de la Unión Europea con cifras más altas de personas mayores, un 22,73% de la población gipuzkoana tiene más de 65 años (165.017 de 726.033, datos del INE a 1 de enero de 2021). El segmento de la población mayor ya supera al de los menores de edad (122.360), que son el 16,85%. De la población mayor en Gipuzkoa, el 56,98% son mujeres (94.026) y el 43,02% son hombres (70.991)
A toda esta transformación demográfica hay que sumar la tecnológica. De hecho, una de las grandes transformaciones de nuestro tiempo no es otra que la transformación tecnológica. Transformación que genera grietas y diferencias en la adaptación a dicha transformación. La grieta principal, y que cada vez se acentúa más, es la brecha digital generacional.
La brecha digital es edadista pero también discrimina por razón de género: Las mujeres mayores, más activas pero menos empoderadas tecnológicamente Las mujeres mayores, a pesar de ser uno de los colectivos más afectados por la desigualdad de género en la etapa más tardía de la vida, tienen una mayor predisposición a una vida activa que los hombres. Solo un 3,8% de los varones mayores tiene intención de aprender o de seguir aprendiendo frente al 6,8% de las mujeres (INE, 2007). Además, un 7,3% de las mujeres mayores participa en actividades de voluntariado frente al 2,7% de los hombres (Plataforma del Voluntariado, 2018). Sin embargo, esta tendencia parece romperse en el caso del aprendizaje de las nuevas tecnologías. Según la Encuesta de Empleo del Tiempo (INE, 2011), las mujeres son más activas, pero ellos siguen utilizando más herramientas informáticas e internet.
Dificultades encontradas
Como cualquier proyecto comunitario, tejer redes de apoyo vecinal requiere un trabajo constante y de largo recorrido, desde la puesta en marcha del proyecto hasta la consolidación de unos vínculos y dinámicas que además requieren de un permanente apoyo para no decaer: análisis de la realidad, prospección de recursos ya existentes en el territorio, sensibilización, creación y apoyo de nuevos vínculos afectivos entre personas participantes, dinamización de esas relaciones y de los propios grupos vecinales que se crean, organización de actividades internas y en colaboración con otros recursos, mantenimiento de las dinámicas, apoyo individual a los participantes, etc.
Superar el contexto de la sociedad actual, marcada por estilos de vida frenéticos e individualistas. Impulsar un proyecto que trata de recuperar las relaciones de toda la vida, los apoyos y cuidados vecinales, puede costar más en un mundo caracterizado por la escasa conciliación de la vida laboral y personal, el incremento de las distancias físicas y los tiempos para desplazarse, el rechazo social a la vejez, el auge de las relaciones online, las barreras de desconfianza a la hora de entablar relaciones personales de forma presencial: hoy la gente se relaciona a través de internet y las redes sociales con desconocidos que viven a miles de kilómetros y que no van a poder apoyarles desde la cercanía cuando lo necesiten.
Líneas de futuro
El interés manifiesto de las mujeres mayores por la formación facilita plantearse que el aumento de edad puede ser, para la mujer, una oportunidad para aprender, una etapa con posibilidades de mejora de su inclusión social y de su autorrealización. Pero no solo para las mujeres es importante, también lo es para los hombres, y sobre todo la importancia de socializar, y la tecnología como excusa para ello.
Por ello, Adinkide/ Grandes Amigos propone una actuación continuada que permita incluir a las personas mayores en redes vecinales de proximidad, valiéndonos para ello de la oportunidad que nos ofrecen las Nuevas Tecnologías